Detrás de ti
Forcé la entrada del orfanato abandonado rompiendo el candado con unas tenazas y entré sin pensarlo dos veces con la cámara en la mano.
Desde hacía años me dedicaba a la exploración urbana y días atrás había llegado a mis oídos la horrible historia de aquel lugar. Me contaron cómo, de la noche a la mañana, uno de los trabajadores se volvió loco y asesinó a sangre fría a todos los niños del orfanato, para después quitarse la vida.
Como había hecho otras veces, entré decidido por la puerta y recorrí las espeluznantes salas de aquel lugar, documentando todo lo que veía y explicándole a la cámara, paso a paso, como aquel hombre había acabado con la vida de aquellos niños.
El silencio era sepulcral, y la oscuridad te envolvía, invitándote a perderte entre los pasillos y dormitorios, algunos todavía con las camas deshechas o los armarios abiertos, como si la vida en el lugar aún continuara con normalidad.
Después de investigar todo el orfanato y hacer todas las grabaciones que necesitaba, recogí el material y volví a mi casa algo decepcionado, por no haber encontrado nada que se pudiera denominar como paranormal.
Esa noche no pude dormir. Por más que lo intentaba, el sueño no aparecía y el tiempo parecía dilatarse para no dejar llegar nunca el amanecer. Para evitar la desesperación, me levanté y me dispuse a revisar los videos que había grabado horas atrás.
Sentado en la silla, frente al monitor, fui revisando todo lo que había grabado hasta que noté algo extraño. En una de las grabaciones realizadas con la cámara frontal, percibí una sombra pasando por detrás del marco de una puerta.
Pensé que podría ser mi sombra y no le di más importancia. Continué revisando las grabaciones, pero cuando volví a girar la cámara para grabarme, la sombra seguía ahí. Esta vez estaba más cerca, completamente inmóvil, en una de las esquinas de la habitación.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo y, por más que intenté buscarle una explicación, esta vez parecía no tenerla. Cada vez que el plano mostraba mi rostro, esa sombra estaba más cerca, hasta el final del video, donde aquel ser me observaba fijamente a escasos centímetros de distancia.
En ese momento escuché una leve respiración detrás de mí y me sentí observado. Giré mi cabeza lo más rápido que pude, pero la habitación estaba completamente vacía.
Con el corazón a punto de salirse de mi pecho, encendí la cámara frontal del móvil, y entonces lo vi. Aquella cosa estaba de pie, justo detrás de mi silla, y antes de que pudiera reaccionar, apoyó su rostro desfigurado en mi hombro y sonrió con cinismo, como si esperara que inmortalizara, con una foto, mis últimos segundos de vida.
